Este martes 30
de Marzo, se cumplieron 30 años del ‘Caso de los Degollados’, uno de los casos
de asesinato más crueles conocidos en la dictadura Militar.
Santiago Esteban
Nattino Allende, Pintor y partidario de la Asociación Germial de Educadores
(AGECH), Manuel Leonidas Guerrero Ceballos, profesor y dirigente de la AGECH y
José Manuel Parada Maluenda, sociólogo y funcionario de la Vicaría de la
Solidaridad, fueron secuestrados las afueras del colegio e donde trabajaban a
finales de Marzo del año 1985 por agentes de la Dirección de Comunicaciones de
Carabineros (DICOMARC) para luego ser llevados camino a Quilicura frente al
fundo ‘El Retiro’, cerca del aeropuerto de Pudahuel. Allí fueron torturados por
horas para luego ser degollados. Cuatro meses más tarde, la investigación
condujo a dos coroneles, un comandante, dos capitanes y dos oficiales a ser
procesados y condenados a presidio perpetuo por el asesinato. La indignación
extendida y el gran impacto por el éste hecho causaron en la gente tal
angustia, causando mucho temor en las calles.
Esto fue lo que
me enteré mientras cenaba tranquilamente en mi casa. De ahí me dediqué a buscar
información sobre éste caso y me encontré un audio que me produjo escalofríos,
llegando a ponerme en el lugar de cada familiar de los desaparecidos o
asesinados de aquella época ( http://www.cooperativa.cl/noticias/pais/dd-hh/a-30-anos-del-caso-degollados-asi-informo-cooperativa-el-crimen-de-guerrero-parada-y-nattino/2015-03-28/152851.html )
No puedo creer
como es que padres de familia les daban como ejemplo a sus hijos éste tipo de
cosas, me refiero a literalmente eliminar a quienes piensen diferente a ti. Me
imagino perfectamente una conversación en la mesa a lo estilo Hollywood donde
un Señor(a) Oficial se sienta quejándose del duro día, de los tacos, del calor
y de lo mucho que se había quejado un tal “nosequien” al momento de hacerlo
hablar - en esto último, lo dice en forma de chiste haciendo que toda la
familia se ría- para luego pasara hablar sobre el partido de futbol pasado.
La angustia de
los humanos al sentirse presionados por decir lo que saben para matar a otro
versus negarse a decir algo o mentir para ellos mismos ser asesinados, es
prácticamente estar contra la espada y la pared.
Nadie debe ser
violado en sus derechos de tal manera, ni aquí ni en ningún otro lugar del
mundo. No dejo de ser menos humano por tener ideales diferentes. Nada ni nadie
podrá quitarles el gran cartel de ‘ASESINO’ que llevan en la frente.
Señoras y
Señores, les cuento que todos somos de la misma tierra y raíces, al que mataste
fue tu propio hermano, con quien en algún momento sus abuelos lucharon mano a
mano para defender hasta la muerte sus tierras contra los españoles.

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